¿QUÉ NECESITO FRIO O CALOR?.

Siguiendo con la resolución de dudas habituales entre nuestros pacientes, hoy vamos a tratar sobre la gran pregunta de muchos…¿qué me irá mejor el frío o el calor? Pues bien, os vamos a explicar un poco los efectos de cada uno y sus aplicaciones habituales.

Comenzaremos hablando sobre los efectos del calor (termoterapia) y sobre cuando  y cómo sería más recomendable utilizarlo:

Las respuestas del cuerpo ante el calor son:

  • Vasodilatación periférica
  • Sudoración
  • Hiperventilación
  • Transpiración cutánea
  • Irradiación térmica
  • Contracción de erectores pilosos

Esto se traduce en aumento del flujo sanguíneo, mejorando el aporte de nutrientes a los tejidos afectos, lo que acelera el proceso de cicatrización. Disminución de la sensación dolorosa y aumento de la elasticidad y plasticidad, lo que mejora la contractibilidad del músculo y disminuye la rigidez articular.

Por todo esto, aplicaremos calor en contracturas y espasmos musculares, al producir un efecto relajante reduciendo la tensión de los componentes del músculo. También esta recomendado el uso de calor en rigideces articulares como las causadas por inmovilización, tortícolis, malas posturas o por patologías crónicas sin inflamación como la artrosis . Por último y a grandes rasgos, aplicamos calor en procesos con más de 48-72 horas de evolución  siempre y cuando no presenten ya inflamación como en un golpe muscular, roturas de fibrilares, etc.

Las formas de aplicación son variadas, a nivel ambulatorio las más comunes son con calor seco ( mantas eléctricas, bolsas con semillas, cold-packs) o con calor húmedo ( chorro de agua caliente directo sobre la zona o inmersión en bañera caliente). En todo caso la aplicación se hace directamente sobre la zona afectada y recomendamos no mantenerla más de 15-20 minutos con una distancia entre aplicaciones de al menos 2 horas. De esta manera evitaremos quemaduras, edemas y problemas por bajadas de tensión arterial causada por la dilatación vascular.

Como precaución evitaremos aplicar calor directo sobre inflamaciones, sobre cremas de calor ( ya que por acumulación podríamos predisponernos a quemaduras), en cardiopatías, sobre traumatismos recientes, hemorragias y hematomas ( por los efectos de la dilatación vascular) en Perturbaciones venosas o linfáticas graves como las linfangitis o flebitis( sus signos habituales son inflamación, dolor,  piel roja, tersa y brillante). Tampoco aplicaremos calor sobre apendicitis aguda ( ya que cursa con inflación interna), ni sobre neoplasias (evitando la diseminación de células tumorales) ni cobre el vértex de personas con epilepsia. Tendremos precaución en la aplicación de calor en pacientes con alteraciones de la sensibilidad o circulación y en mujeres gestantes ( sobre abdomen y útero)

Por su parte, el frío (crioterapia) produce las siguientes respuestas en el cuerpo:

  • Vasoconstricción periférica
  • Estimulo circulatorio profundo
  • Activación metabólica de órganos internos
  • Contracciones musculares: escalofríos y tiritonas

Todo esto nos provocará un efecto analgésico que alivia el dolor del traumatismo además de disminuir el dolor, el espasmo muscular y la hemorragia acelerando el proceso de recuperación de la lesión . Y también causará un cierre de los vasos sanguíneos (vasoconstricción) que impide que llegue más sangre a esa zona disminuyendo y ralentizando el proceso inflamatorio y de propagación.

Buscando estos efectos aplicaremos frío ante traumatismos agudos, es fundamental aplicarlos al instante de producirse la contusión, para aliviar el dolor y evitar la aparición de edema, (efecto analgésico y antiinflamatorio). Los más frecuentes son :

– Patología tendinosa (tendinitis, tendinosis): aplicar cuando duela

– Patología muscular (sobrecarga, rotura de fibras, contusión): aplicar durante las primeras 48-72h.
– Patología articular y ligamentosa (esguince, torcedura, fractura, luxación): aplicar durante las primeras 48-72h.

La aplicación la realizaremos durante 10-12 minutos cada 2-3 horas durante las primeras 48-72 horas después del incidente. Si dejásemos mucho tiempo el hielo sobre una zona la circulación se hará más lenta y al quitar el frío, el cuerpo enviará de forma masiva sangre a esa zona para recuperar la temperatura normal  ocasionando un efecto rebote en cuanto al dolor y la inflamación. También es importante que conozcamos la sensación que vamos a notar cuando pongamos el hielo de forma mantenida:

 

Fase Respuesta Tiempo tras el comienzo
Primera Sensación de frío 0 a 3 min
Segunda Leve sensación dolorosa 2 a 7 min
Tercera Entumecimiento local, anestesia 5 a 12 min

Para aplicar hielo utilizaremos un trapito, un pañuelo una toalla, …  entre nuestra piel y la fuente de frío para evitar el contacto directo y con él las quemaduras que puede llegar a ocasionar el frío.

Las contraindicaciones de la crioterapia son: pacientes con problemas arteriales, personas con alta sensibilidad al frio, lesiones cutáneas graves, miogelosis, cardiopatías graves, neoplasias, síndrome de Raynaud, arteriopatias, púrpura, eritemas.

 

 


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